jueves, 31 de enero de 2008

Música ¿para qué?

Para qué sirve la música es la pregunta que deberíamos hacernos antes de tomar decisiones que eliminen su presencia del sistema educativo.

¿Por qué no se valora a la música en la educación artística dentro de la enseñanza general y curiosamente cada vez proliferan más centros de estudios musicales, más salas de conciertos, más agrupaciones corales, bandas, etc.?

Desgraciadamente en nuestro país es endémica una doble moral que nunca ha entendido ni atendido las reivindicaciones de los profesionales de la música, mientras que aquella escasa parte de la población que puede permitírselo insiste en dar una formación de conservatorio o privada a sus hijos, en muchos casos con una voluntad elitista, sinónimo de cultura y distinción, confundiendo la formación rigurosa y dura de un profesional con una mera y simple actividad extraescolar que aprenderán en un centro que, a modo de guardería, los entretenga. Este planteamiento academicista y trasnochado choca en la realidad con una población que posee un enorme potencial creativo y artístico a poco que se cultive.

¿Y la diversidad? ¿Y la multiculturalidad? ¿Qué puede hacerse con los chicos y chicas recién llegados de otros países, que ignoran el lenguaje, que no entienden los mensajes de una sociedad que empiezan a descubrir?. ¿Para qué sirve el arte?. Para comunicar, para relacionar, para expresar, para conmover, para abrir canales, para cantar, para bailar, para dibujar, para aprender, para interpretar, para sentir, para reír y tender puentes cuando otros lenguajes no se dominan todavía.

¿Y el conocimiento y difusión de nuestro patrimonio musical nacional, regional y local? ¿Podrá llevarse a cabo en las enseñanzas obligatorias si la educación musical no tiene una presencia adecuada en cada nivel?

Entonces, música ¿para qué? Lejos cada vez más de aquella concepción griega y del Cuadrivium, y sin asumir aún las modernas corrientes en las que se descubre cómo la música ayuda en el desarrollo armónico de la personalidad de los niños a través de la educación, tendremos que informar y recordar a aquellos que no recibieron formación artística en su proceso de formación personal, que la Música estimula el cerebro, afina la destreza auditiva y desarrolla la capacidad para escuchar. En la interpretación musical (expresión vocal y canto, expresión corporal y danza y expresión instrumental) se trabajan todas las conductas motrices requeridas para el equilibrio psicofísico de los individuos: coordinaciones, relaciones espacio-temporales, equilibrio, etc. En el canto se trabaja todo el aparato fonador, la relajación, la respiración, la emisión, la comunicación. Se sabe que los efectos de la música implican a los elementos sensoriales y emocionales y que éstos están registrados en el cerebro.

Conforme avanzamos en la formación del individuo en sus diferentes etapas, también en el aprendizaje de la música trabajamos la relación social, el respeto a los demás, la observación y concentración, la disciplina y las normas, la sensibilidad y la consciencia personal y además, la creatividad y la capacidad que tiene la música de provocar la emoción que es quizás uno de los elementos que posee más fuerza a la hora de contemplar el constructo motivacional de los amantes de cualquiera de las artes.

Todo esto, lo realizamos en un tiempo de una hora semanal en la Educación Primaria (de ahí nuestra insistencia de ampliar esa hora a dos) y de dos horas semanales en los tres primeros cursos de la Educación Secundaria. Y todo esto lo hacemos participando de la Música Activa con el alumnado, utilizando la música como algo vivo y sentido, porque los conceptos se aprenden de forma directa, desde la misma música, haciendo música, sintiendo y expresando a la música, No existe en los proyectos curriculares de los centros la palabra "solfeo" porque en la educación general no preparamos a músicos profesionales, para ello están los Conservatorios de Música.

La educación necesita preparar a los ciudadanos del mañana para el futuro que les aguarda, siempre diferente e imprevisible, potenciar, en consecuencia, las destrezas físicas, el equilibrio y la armonía personal, la capacidad de relación y convivencia, y desarrollar la creatividad y el pensamiento divergente, formación que demanda la sociedad actual en permanente crisis, evolución y cambio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola, pasaba por aqui de casualidad y solo queria decirle que estoy de acuerdo con todo lo que ha puesto.
Yo tengo 14 años y me deprime que muchos de mis amigos y amigas no entiendan que a mi me apasiona la música. La música es historia, arte, matematicas, lengua, etc. en la musica se pueden resumir todas las otras asignaturas y no entiendo por qué no se valora como debería.
Por último quería darle las gracias por hacer este blog y siento no haberlo encontrado antes.
Un beso.