jueves, 31 de enero de 2008

Flauta Dulce


La Flauta Dulce es muy conocida hoy en día por ser un instrumento para niños usado en los colegios e institutos, pero no siempre fue así.

La Flauta Dulce o Flauta de Pico fue muy popular desde la Edad Media hasta el Barroco, época en la que se vio relegada por el avance en la construcción de instrumentos.

El uso del instrumento declinó después del siglo XVIII.

No sería hasta el siglo XX cuando la Flauta Dulce experimenta un auge, procedente del interés por utilizar instrumentos originales de la época para la interpretación de la música renacentista y barroca.

Hoy en día la Flauta Dulce se fabrica con baquelita y otros derivados plásticos, aunque también podemos encontrarla hecha de madera.

Está muy generalizado su uso en el mundo escolar, ya que es un instrumento con un técnica relativamente sencilla, aunque para tocarla con maestría es necesario mucho estudio, como con cualquier otro instrumento.

Muchos son los compositores de los dos últimos siglos que han escrito obras para Flauta Dulce e incluso también es utilizada en la música popular urbana.

La Flauta Dulce abarca un registro de algo más de dos octavas y suele estar afinada en do (Flauta Dulce Soprano), aunque otros instrumentos de la familia están afinados en fa, como por ejemplo la Flauta Bajo.

En el siguiente vídeo podéis escucharme tocando la Flauta Dulce Soprano de madera (la que aparece en la imagen) interpretando el tema de la banda sonora de la película "La lista de Schindler":

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Irish Whistle


En la imagen podéis ver mi Irish Whistle, instrumento que alguien me regaló después de un viaje por Irlanda.

El Whistle (silbido en inglés) es un instrumento típico de Irlanda y de la música celta.

Aunque tiene su origen hace 5000 años, es en el siglo XIX cuando se elabora el actual Whistle, conocido también con otros nombres como Tin Whistle, Irish Flute, Flageolet, etc.

Está construido de madera o de metal y suele tener una boquilla de plástico.

El Whistle tiene 6 agujeros y, al carecer de agujero en la parte trasera del instrumento, para conseguir sonidos en la segunda octava es necesario variar la presión del aire.

Mi Irish Whistle está afinado en re y lo podéis escuchar en el siguiente vídeo:

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Flauta Travesera


La Flauta Travesera actual se la debemos a Boehm, que en el siglo XIX presentó su novedoso sistema de llaves que facilitaba la digitación y el cual se mantiene hasta la actualidad.

El material en el que tradicionalmente se construían las flautas era la madera, aunque hoy en día es más habitual la plata, el oro o incluso el platino.

La Flauta Travesera pertenece a la familia del viento madera. La embocadura de este instrumento se denomina bisel y es en el bisel donde se produce el sonido de la flauta.

La Flauta Travesera no es un instrumento transpositor, ya que está afinada en do, aunque otros instrumentos de la familia, como la flauta en sol, si que lo son.

Para conseguir los distintos sonidos de la escala se abren o se cierran los orificios del instrumento, con lo cual cambia la longitud del aire que vibra dentro del tubo, produciéndose así sonidos graves y agudos.

Grandes flautistas a lo largo de la historia han sido
Jacques Martin Hotteterre “Le Romain”, Johann Joachim Quantz, Theobald Boehm, Paul Taffanel, Marcel Moyse o Jean Pierra Rampal, entre otros.

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La familia de las Flautas


Muchas son las flautas que pueblan el mundo y muchas de ellas no tienen en común más que el nombre.

Las hay de distinto sonido, otras tienen diferente número de tubos, las hay que tienen diferente número de agujeros, el material con el que están hechas es distinto, la técnica para tocarla también difiere de unas a otras, etc.

Pero para hacer una clasificación en la que todas las flautas del mundo tengan cabida y que no sea demasiado compleja, tomaremos como criterio de clasificación la técnica para tocarlas. De este modo tenemos cuatro categorías distintas (divididas a su vez en numerosas ramificaciones): flautas verticales, flautas oblicuas, flautas traveseras y flautas de pan.

1- Flautas verticales:

A su vez se dividen en flautas dulces o de pico y flautas de muesca.

Dentro de las de pico tenemos, por ejemplo, los tubos de órgano, que son nada más y nada menos que flautas de pico invertidas. Al dar cada tubo una sola nota, no necesita orificios.
También tenemos el galubet, un instrumento que posee tres orificios que son tocados con una sola mano, mientras que con la otra se tañe un tamborín.

En cuanto a las flautas con muesca, las más importantes son la quena, que es una flauta de los Andes con una sonoridad potente y el shakuhachi japonés, que suele estar tallado en bambú macizo y que posee cinco orificios.

2- Flautas oblicuas:

Son muy simples, ya que se talla una caña quedando, normalmente, los dos extremos abiertos.

Las flautas oblicuas más comunes en Europa provienen de países como Rumanía, Pakistán, Irán, Egipto, etc.
Uno de los más conocidos es el ney, que se puede utilizar de dos maneras: bien ajustando la embocadura sobre los labios o bien sostenerla entre los dientes dentro de la boca.

Dentro de las flautas oblicuas tenemos también un instrumento curioso, las flautas nasales, aunque algunas de ellas también pertenecen al grupo de las flautas traveseras. Su técnica para producir el sonido es introducir aire a través del orificio nasal. En muchas civilizaciones la cabeza es el habitáculo del alma y, por lo tanto, con esta forma de tocar se entra directamente en conversación con Dios.

3- Flautas traveseras:

Este tipo de flauta se impuso a la flauta de pico entre el siglo XVII y el siglo XVIII.

Entre ellas tenemos la flauta india tallada en bambú , el no-kan japonés, también construida de bambú o el dae-gum coreano, que posee un orificio no destinado a ser tapado con un dedo, ya que se cubre con una fina membrana vegetal.

4- Flautas de Pan:

Este instrumento se distingue de todos los demás en que posee varios tubos de distinto tamaño y cada uno de los cuales produce un solo sonido. Otra diferencia es que para tocar la flauta de pan hace falta mover la cabeza o el instrumento (incluso los dos a la vez) para dirigir el aire al tubo deseado; es por lo tanto un instrumento móvil.

Clasificación de los Instrumentos Musicales


Clasificaciones históricas:
Sistemas de clasificación históricos: China, India y Europa
En las culturas china e india se crearon sistemas propios de clasificación que se han mantenido en la tradición durante siglos.
En la cultura china los instrumentos se han dividido según ocho tipos de sonoridad o timbres con los que se imita el sonido de los ocho materiales básicos. Estos timbres diferentes se corresponden a su vez con las ocho direcciones de los vientos y las ocho direcciones concretas del espacio. Estos ocho timbres son los que imitan el sonido de la piedra (litófonos), del bronce (campanas), de la madera (placas de madera que entrechocan, tipo castañuelas), de la piel (tambores), de la seda (cordófonos), de la cerámica (ocarinas), del bambú (flautas), de la calabaza (órganos de boca). Aunque modernamente se ha introducido el plástico y otros materiales sintéticos sustituyendo a los tradicionales, se ha conservado la clasificación y la evocación de los sonidos antiguos.
En la India aparecen ya en el Natyashastra (siglo I) varios tipos de instrumentos agrupados en: campanas, gongs, crótalos (o sea idiófonos de metal), tambores, cuerdas, vientos. Esta clasificación presenta ya los cuatro tipos básicos que se adoptarán en Europa en el siglo XIX: idiófonos, membranófonos, cordófonos y aerófonos.
En Europa se presentan divididos en cuerdas, viento y percusión desde la Grecia Clásica.

En el Renacimiento, Johannes Tinctoris (ca. 1435-ca. 1511) en De inventione et usu musicae, ca. 1487 hace una de las primeras historias de los instrumentos desde la antigüedad hasta su época y los divide en: vientos (derivados de la tibia) y cuerdas (derivados de la lira).
* Los de viento a su vez se dividen en perfectos (los que hacen toda la gama y permiten tocar toda clase de piezas instrumentales) e imperfectos (los que no tienen estas posibilidades).
Sebastian Virdung (ca. 1465 - ?) en su tratado Musica Getutsch publicado en Basilea en 1511 reco-ge la tradición clásica griega y los divide en cuerdas, vientos, percusión.
* Subdivide las cuerdas en 4 grupos siguiendo aspectos morfológicos: con teclado, con mástil y trastes, con muchas cuerdas, y con pocas cuerdas que no tienen trastes.
* Y los de viento en 2 grupos: con acción mecánica (por ejemplo el órgano) y con acción humana (los de soplo humano).

En el Barroco se retoma la clasificación de perfectos e imperfectos ya mencionada por Tinctoris, con el mismo motivo de sus posibilidades acústicas. Entre otros autores la utiliza el arpista italiano Bartolomeo Giovenardi (Jobernardi). Pero también en esta época se introducen otras clasificaciones más funcionales, generalmente relacionadas con el bajo continuo.
o GIOVENARDI, B.: Tratado de la música, Madrid, 1634, Mss en la Biblioteca Nacional de Madrid: Armónicos (voces), aire o aliento (órganos, flautas, etc), rítmicos (arpas, laúdes, claves) y participantes (violones, vihuelas de arco).
o AGAZZARI, A.: Del sonare sopra el basso, Siena, 1607, uno de los primeros tratados sobre el bajo continuo: Fundamento (propios del bajo continuo) y ornamento (cítara, espineta, guitarra y otros).
o MERSENNE, M.: en Harmonie Universelle, París, 1636-37: Móviles e inmóviles; los móviles son: o flexibles o vibrantes (por aire, pulsación, arco, etc), inmóviles: litófonos, triángulos, peines, y en general los idiófonos.

Estas clasificaciones se muestran incompletas para las necesidades que surgen a partir de los coleccionismos del siglo XIX y la formación de los primeros museos instrumentales.
* Problema de los homónimos, es decir, instrumentos diferentes que tienen el mismo nombre (por ejemplo la gaita es el instrumento de fuelle en Galicia, Asturias y otros muchos lugares de España y Europa, pero también un tipo de chirimía popular o dulzaina en ciertos lugares de Castilla, y también se llama gaita zamorana a la zanfoña).
* Heterónimos, es decir, el mismo instrumento que es conocido con distintos nombres (por ejemplo guimbarda, trompa, arpa de boca, arpa judía).

El sistema de Mahillon y la versión de Sachs y Hornbostel:
Se suele citar a Victor Charles Mahillon como el primero que elabora y publica en el Catalogue Descriptif et Analitique du Musée Instrumental (Catálogo descriptivo y analítico del Museo Instrumental) de Bruselas (1880-1922) la clasificación en cuatro partes que se viene utilizando desde entonces es la siguiente: cordófonos, aerófonos, membranófonos y autófonos. Sin embargo esta clasificación había sido propuesta anteriormente por François Auguste Gevaert (1828-1908) el director del Museo en su Traité d'instrumention de 1863.

La clasificación de V. Ch. Mahillon establece las siguientes categorías:

o Grupos según la naturaleza de la materia vibrante:
o Cordófonos: el sonido se produce al vibrar una o más cuerdas tensadas entre dos puntos fijos.
o Aerófonos: el sonido se produce por la vibración del aire, dentro o fuera del cuerpo del instrumento.
o Autófonos: el sonido se produce por la vibración de la propia materia del instrumento y en ellos no interviene la tensión de cuerdas o membranas.
o Membranófonos: el sonido se produce a través de una membrana flexible que se puede tensar.
o Subgrupos por el modo de ejecución:
o Cordófonos: pulsados (arpa, guitarra, laúdes), frotados (familia del violín, viola da gamba, rabel).
o Aerófonos: con lengüeta simple (clarinete) o lengüeta doble (oboe, fagot, chirimía), con boquilla (trompeta, familia de las tubas, trombones), con bisel (flautas).
o Autófonos: de percusión (castañuelas, campanas), de pinzamiento o con lengüetas vibrantes (guimbarda o arpa de boca o la sanza africana), de frotación (armónica de vasos).
o Membranófonos: con entonación dada (timbales), sin entonación dada (pandereta, tambores variados).
Las críticas a la clasificación de Mahillon se centran en los subgrupos, no siempre fáciles de esta-blecer en un sistema cerrado como este. Hay instrumentos de cuerda que pueden ser punteados o frotados indistintamente. Los teclados quedarían separados: clavicordio y piano con los cordófonos percu-tidos; claves y espinetas, que son de cuerda pinzada, con las guitarras y los laúdes; el salterio también puede ser pulsado o percutido (dulcimer). Por tanto, instrumentos con parecida morfología quedarían dispersos porque son tocados de diferentes maneras.

Los alemanes Curt Sachs y Erich M. von Hornbostel (The History of Musical Instruments de 1940). Estos autores utilizan el sistema de clasificación decimal que había inventado recientemente el nor-teamericano Melvil Dewey (1851-1931) por el cual se forman subdivisiones de lo general a lo particu-lar utilizando números.
1 Idiófonos
11 Idiófonos golpeados
111 Idiófonos golpeados directamente
111.1 El golpe se produce entre dos partes sonoras complementarias
...
111.141 con cavidad (castañuelas)
...
111.2 Idiófonos percutidos con o contra un objeto no sonoro
...
111.232 Percusión en placas o láminas y en grupo (xilófono)
...
12 Idiófonos punteados
...
2 Membranófonos
21 Membranófonos percutidos
211 De percusión directa
...
etc.
El resultado de esta clasificación establece:
o Un sistema jerárquico que va de lo más general a lo particular y que divide la materia en clases, subclases, órdenes, subórdenes, etc.
o Un sistema abierto que ordena secuencialmente las ideas y permite la inclusión de nuevos elementos.
o Un sistema estático, es decir, ahistórico.
De esta clasificación se han hecho varias traducciones y versiones con análisis críticos del sistema de clasificación.
El sistema de S & H se aplica a los instrumentos occidentales sin mucha dificultad. Pero en Latinoamérica ha dado frutos específicos porque hay instrumentos que combinan varias tipologías, como ser a la vez idiófonos y membranófonos u otras mezclas.
En España tiene especial interés el estudio sobre instrumentos populares publicado por José Antonio de Donostia y Juan Tomás en Anuario Musical en 1947, en el que siguen la clasificación de S & H, traduciendo directamente al castellano los términos alemanes.
Por tratarse de un sistema ya antiguo (1914), las revisiones para su aplicación a fines concretos son casi siempre necesarias, y más, teniendo en cuenta los nuevos lenguajes y sistemas de ordenación alfa-béticos o numéricos aparecidos con la era de la informática. Pero en lo sustancial, en las divisiones y subdivisiones, permanece inalterable.

Propuestas desde la etnomusicología y otras clasificaciones:
Ya en 1936 Pierre Schaeffner, en su libro sobre el origen de los instrumentos musicales plantea una nueva clasificación (apenas usada posteriormente), pensando quizá más para instrumentos extraoccidentales (como los que él tenía a su cargo en el Musée del'Homme de París) que para los occidentales. Su clasificación en resumen es la siguiente:
o Cuerpos sólidos vibrantes:
o Rígidos, no tensables (todos los de materiales rígidos excepto los de viento, es decir, los idiófonos): campanas, sonajas, gongs, xilófonos, litófonos, etc. Sus materiales son variados: cerámica, piedra, madera, metal, etc.
o Tensables (todos los cordófonos y todos los membranófonos; la unión de ambas tipologías es un as-pecto criticado por algunos autores porque es poco útil para los instrumentos occidentales, pero alabado por otros porque hay instrumentos extraeuropeos que combinan estos dos elementos).
o Flexibles (los que utilizan lengüetas, como las zanzas, guimbardas, etc.)
o Instrumentos de viento

A partir de la década de 1970 aparecen otro tipo de clasificaciones que utilizan una taxonomía simbólica, es decir, un lenguaje gráfico.
De las clasificaciones asépticas y ahistóricas, que parten de lo general hacia lo particular, y de la que es paradigma la clásica de S & H, se llega a clasificaciones que parten de la descripción individual para ir a lo genérico, en las que se incluyen contextos culturales, como las formas de ser tocados, rituales en los que participan, etc., además de los puramente morfológicos. Para ello se utiliza un lenguaje gráfico con códigos previamente establecidos, que propusieron etnomusicólogos como Mantle Hood (Springfield, Illinois, 1918), Oskár Elschek (Bratislava, 1931) y otros posteriores.
Este tipo de clasificaciones gráficas fueron acogidas y puestas en práctica en los estudios etnomusicológicos, en los que este sistema ha permitido cambiar la jerarquización eurocéntrica y añadir una mayor información en cada una de sus aplicaciones.

La última clasificación propuesta es la de la musicóloga japonesa Sumi Gunji (1996), puesta en práctica en el catálogo de la colección de instrumentos del Kunitachi College de Tokio. Se trata de una nueva ordenación, práctica y funcional, para catalogar una colección amplia y moderna de instrumentos. Para ello Gunji introduce nuevas categorías diferentes de las de S & H:
I. Según el tipo de materiales (son llamados con términos latinos):
1. Massophone (massa = sólido)
2. Cupophone (cupa = hueco en la masa sólida)
3. Clavophone (clava = varilla)
4. Tabulophone (tabula = tabla)
5. Cordophone (chorda = cuerda)
6. Membranophone (membrana)
II. Según el material que vibra (cuerpo humano, vegetal, animal, mineral, aire, líquido, material sinté-tico).
III. Según la fuente de vibración (percusión, fricción, pulsación, aire vibrante, oscilaciones electróni-cas).
IV. Cómo se aplica esa vibración en el cuerpo (de forma directa, indirecta o mecánica).
V. Cómo se convierte esa vibración (no se convierte; se convierte por resonancia; por vibraciones for-zadas; por vibraciones electrónicas).
VI. Forma en que se convierte la vibración (sólido, hueco, tabla, membrana, cuerda, varilla).
VII. Material en el que tiene lugar o se convierte esta vibración (cuerpo humano, vegetal, animal, mineral, aire, líquido, material sintético).
Esta clasificación está expresada de manera esquemática en un cuadro con números, de manera que las distintas tipologías instrumentales también se expresan a través de una numeración (por ejemplo un tambor es 6312315; una trompeta es 4141265; un gong 44121--, etc).

(Extraído de un artículo de Cristina Bordas)

Breve Historia de la Flauta


La flauta es uno de los instrumentos más antiguos y también uno de los primeros instrumentos conocidos.

Podemos afirmar que la flauta se inventó cuando el hombre empezó a imitar los sonidos de la naturaleza.

En las civilizaciones primitivas se usaba para su construcción materiales como el hueso, la caña o incluso cuernos de animales.

Aunque no conocemos la música de la civilización antigua egipcia, si sabemos que en el antiguo Egipto se usaban flautas, puesto que se han descubierto representaciones de éstas en numerosas tumbas.

En la antigua China tenemos datos de la existencia de flautas de pan en el siglo XXIII a.C., aunque se piensa que ya existian en tiempos más antiguos.

También sabemos del uso de flautas en otros paises como Japón, India o Israel, por ejemplo, las flautas de bambú con orificos (“siau”), o el “ougob” (citado en el libro del Génesis).

De los instrumentos utilizados en Roma, conocemos la fídula, una flauta recta con dos tubos.

Ya en la Edad Media tenemos la certeza de la existencia de la flauta de pico o flauta dulce, utilizada en la música profana. El número de agujeros que poseian estas flautas no se conoce con exactitud y el material utilizado para su construcción era muy diverso: madera, caña, cerámica, hueso, etc.

Las primeras representaciones que se conocen de flautas dulces están en Cataluña, más concretamente en el retablo de la Iglesia de Santa Clara, en Barcelona, donde aparece un Virgen con el Niño y en el retablo del Monasterio de Sant Cugat del Vallés, donde aparecen seis ángeles músicos. Datan aproximádamente del año 1390.

Se conservan, además, dos flautas dulces medievales: la flauta de “Dordrecht” y la flauta de “Würzburg”, la primera se cree que es del siglo XIII y la segunda solo se conserva parcialmente, concretamente el tercio inferior del instrumento.

El “galoubet” es otra flauta medieval, utilizada, por ejemplo, en Provenza (Francia). Esta flauta tiene solamente tres agujeros que se tocan con una mano, mientras que con la otra se tocaba un tamborín.

De la época del Renacimiento se conservan unas 150 flautas. Dados los avances en la construcción de instrumentos, se empiezan a construir flautas agrupadas en familias.

Michael Praetorius, en su “Syntagma Musicum. De Organographia” de 1619 describe la familia de las flautas de pico.

Desde la aparición del sistema temperado, la flauta tuvo que adaptarse a estas nuevas reglas y aunque la flauta de pico mantuvo su hegemonía durante tres siglos, la flauta travesera se haría, poco a poco, un importante lugar.

Hay partituras para flauta travesera de siglo XIII, aunque tendría que esperar cuatro siglos más para ser un instrumento integrado en la orquesta.

Durante el Barroco se hicieron importantes avances en la construcción de flautas traveseras, por ejemplo, la división del instrumento en tres partes, lo que permitia alargar o acortar el tubo para afinar con otros instrumentos.

Innumerables innovaciones se suceden a lo largo del tiempo, hasta que Theobald Boehm diera a conocer en 1832 su novedoso sistema de digitación.

Su método de fabricación y su mecanismo de llaves continua siendo el empleado hoy en dia en la construcción de la flauta travesera.

La flauta de Boehm es el modelo de todas las flautas contemporáneas.

Música ¿para qué?

Para qué sirve la música es la pregunta que deberíamos hacernos antes de tomar decisiones que eliminen su presencia del sistema educativo.

¿Por qué no se valora a la música en la educación artística dentro de la enseñanza general y curiosamente cada vez proliferan más centros de estudios musicales, más salas de conciertos, más agrupaciones corales, bandas, etc.?

Desgraciadamente en nuestro país es endémica una doble moral que nunca ha entendido ni atendido las reivindicaciones de los profesionales de la música, mientras que aquella escasa parte de la población que puede permitírselo insiste en dar una formación de conservatorio o privada a sus hijos, en muchos casos con una voluntad elitista, sinónimo de cultura y distinción, confundiendo la formación rigurosa y dura de un profesional con una mera y simple actividad extraescolar que aprenderán en un centro que, a modo de guardería, los entretenga. Este planteamiento academicista y trasnochado choca en la realidad con una población que posee un enorme potencial creativo y artístico a poco que se cultive.

¿Y la diversidad? ¿Y la multiculturalidad? ¿Qué puede hacerse con los chicos y chicas recién llegados de otros países, que ignoran el lenguaje, que no entienden los mensajes de una sociedad que empiezan a descubrir?. ¿Para qué sirve el arte?. Para comunicar, para relacionar, para expresar, para conmover, para abrir canales, para cantar, para bailar, para dibujar, para aprender, para interpretar, para sentir, para reír y tender puentes cuando otros lenguajes no se dominan todavía.

¿Y el conocimiento y difusión de nuestro patrimonio musical nacional, regional y local? ¿Podrá llevarse a cabo en las enseñanzas obligatorias si la educación musical no tiene una presencia adecuada en cada nivel?

Entonces, música ¿para qué? Lejos cada vez más de aquella concepción griega y del Cuadrivium, y sin asumir aún las modernas corrientes en las que se descubre cómo la música ayuda en el desarrollo armónico de la personalidad de los niños a través de la educación, tendremos que informar y recordar a aquellos que no recibieron formación artística en su proceso de formación personal, que la Música estimula el cerebro, afina la destreza auditiva y desarrolla la capacidad para escuchar. En la interpretación musical (expresión vocal y canto, expresión corporal y danza y expresión instrumental) se trabajan todas las conductas motrices requeridas para el equilibrio psicofísico de los individuos: coordinaciones, relaciones espacio-temporales, equilibrio, etc. En el canto se trabaja todo el aparato fonador, la relajación, la respiración, la emisión, la comunicación. Se sabe que los efectos de la música implican a los elementos sensoriales y emocionales y que éstos están registrados en el cerebro.

Conforme avanzamos en la formación del individuo en sus diferentes etapas, también en el aprendizaje de la música trabajamos la relación social, el respeto a los demás, la observación y concentración, la disciplina y las normas, la sensibilidad y la consciencia personal y además, la creatividad y la capacidad que tiene la música de provocar la emoción que es quizás uno de los elementos que posee más fuerza a la hora de contemplar el constructo motivacional de los amantes de cualquiera de las artes.

Todo esto, lo realizamos en un tiempo de una hora semanal en la Educación Primaria (de ahí nuestra insistencia de ampliar esa hora a dos) y de dos horas semanales en los tres primeros cursos de la Educación Secundaria. Y todo esto lo hacemos participando de la Música Activa con el alumnado, utilizando la música como algo vivo y sentido, porque los conceptos se aprenden de forma directa, desde la misma música, haciendo música, sintiendo y expresando a la música, No existe en los proyectos curriculares de los centros la palabra "solfeo" porque en la educación general no preparamos a músicos profesionales, para ello están los Conservatorios de Música.

La educación necesita preparar a los ciudadanos del mañana para el futuro que les aguarda, siempre diferente e imprevisible, potenciar, en consecuencia, las destrezas físicas, el equilibrio y la armonía personal, la capacidad de relación y convivencia, y desarrollar la creatividad y el pensamiento divergente, formación que demanda la sociedad actual en permanente crisis, evolución y cambio.